martes, 27 de octubre de 2015

Nómadas de la interioridad...


Feliz mes de octubre: https://www.youtube.com/watch?v=blrJgxi79Uo&feature=youtu.be

Octubre




En las colinas solitarias
escucho las voces de aquellos
con quienes, a distancia,
trazo un camino.


Hora de siluetas recortadas
sobre un cielo eléctrico
y de hogueras que se apagan.

El silencio de la tarde
me trae esas voces lejanas
que murmuran desde la altura.

Aire fresco, transparente
que acaricia la piel resecada
por las horas de contacto
con la madera de la guitarra
y el sabor salado de los días.

Se alejan lentamente los rayos,
se abre una claridad vespertina
con sus pausas, voces sin melodía.

Un aire azul de montaña
me recuerda el frescor de la nieve,
la libertad de la infancia
y la protección de saberse
bajo el cielo a una edad madura.

Desnudos de ruidos y llantos
por fin así, a la intemperie
nos sabemos desprotegidos
por la noche que ya se cierne
sobre las frágiles cabezas
y acaricia los cuerpos heridos.

           

jueves, 22 de octubre de 2015

Per-donarse


    Pensar que tenemos alguna cuenta que saldar es no haber comprendido que lo único de lo que en realidad se trata es de tocar la nota  justa en el momento preciso. Si nos situamos en el lugar que nos corresponde, pudiendo así dar lo que en realidad ya somos, desaparece toda culpa, al transformarse en un acto de donación (per-donare). 
    El exceso de sufrimiento, que en ocasiones atribuimos al pecado, desde una perspectiva más amplia --libre de juicios y cargas morales--, puede simplemente no ser más que una posición inadecuada en la sinfonía del universo. Si nos obcecamos aferrándonos a lugares, cosas o incluso personas, pensando que así repararemos alguna suerte de error, lo único que hacemos es repetir aquel mismo error hasta el infinito. 
    No le debemos nada a nadie más que a nosotros mismos. Y solamente cada uno de nosotros puede saber cuando su alma, su cuerpo y su espíritu, vibran en sintonía con la armonía universal. Pero eso ni siquiera el mejor director de orquesta puede decírnoslo si no nos hacemos capaces de escucharnos a nosotros mismos y "ponernos de acuerdo." 
    Es preciso acordarse, en el sentido (como nos enseña la tradición sufí) de recordar, que es un movimiento de regreso hacia nuestro corazón, nuestro centro, pero que es también como recuperar aquella cuerda que nos devuelve la cordura, que nada tiene que ver con una actitud meramente convencional. 
    Se trata de llegar a un acuerdo con nosotros mismos, que es recuerdo de nuestro ser más esencial y, como tal, va acorde con el resto de músicos y músicas que tocan junto a nosotros, ya estén cerca o lejos.  

Mousiké!



 "Per a la cultura clàssica grega, on el mot té el seu origen, mousike significa ritme en el so (el que avui anomenem música), el moviment (no reduït únicament a la dansa) i la paraula (no limitada a la poesia) [...]
    Quan preguntaren a Confuci què faria per restaurar l'ordre en certa comunitat, respongué que es dedicaria a posar en ordre la seva música. La música és el que uneix, segons el Liji, el Llibre dels Ritus. La música expressa i representa l'harmonia de l'univers [...]
     La tradició vèdica és més metafísica. Tota la realitat és un clapoteig de la sonora paraula representada per la Gayatri, el més sagrat de tots els mantres."

Raimon Panikkar, El ritme de l'ésser, Fragmenta, pp. 88-89

    Suele ocurrir, con los grandes autores, que sus palabras nos llegan en el momento justo y se hacen capaces de dar expresión precisamente a aquello que necesitamos o buscamos en aquel momento. Esto no es en modo alguno arbitrario. Escribir bien significa saber dar respuesta y expresión a un orden invisible más allá del tiempo, por eso tiene todo el sentido que las obras bien hechas nos hablen desde esa dimensión atemporal, pero interpelándonos, naturalmente, en un tiempo concreto, y se hacen así capaces de responder a las necesidades de un determinado momento, ayudándonos a clarificar y a salir de nuestras muchas confusiones. 
     Naturalmente el movimiento es de doble dirección: es nuestra atención la que se fija y encuentra un pasaje determinado en un momento dado y no otro. Esto, que es tan evidente y comprensible, no puede dejar de sorprendernos, admirarnos y esperanzarnos cada vez que acontece, pues parece indicar un sentido, no en el sentido de dirección a seguir, si no de órgano vital capaz de organizar la realidad armonicámente, aunque nosotros no lo sepamos. ¡Gracias!
     

miércoles, 21 de octubre de 2015

Esperando la revolución interior


   Las cosas no siempre vienen de lo alto, sino que crecen desde lo bajo. Por eso, en vez de esperar a que caigan las cosas del cielo a veces es mejor trabajar la tierra y esperar a que crezca algo desde su interior. 
     La voz es para mí una forma de trabajo: me ayuda a entrar en contacto con una raíz más profunda de mí misma y de ella extraigo la fuerza interior. 
    Esta canción de Tracy Chapman nos habla de la situación de tantas personas, no solamente aquellas que viven en la pobreza material, sino también la de aquellas, entre las que me incluyo, que no encuentran el canal a través del cual ofrecer al mundo lo que son, y poder así crecer, entregarse y realizarse, sin estar sometidas al lento transcurso de las horas. Es una canción difícil para una voz suave, pero no aspiramos aquí a la perfección, sino solamente a compartir algo. Ofrecemos aquí una versión muy casera: 

https://www.youtube.com/edit?o=U&feature=vm&video_id=SM4wrNMunCE

lunes, 19 de octubre de 2015

Sobre el sinsentido y la armonía


    En ocasiones, aferrarse a un sentido que creíamos haber vislumbrado, puede ser una manera de quebrar la armonía, que está más allá de una visión meramente inteligible de la existencia. En la armonía el sentido puede brotar de un sinsentido aparente. La búsqueda del bien y de la justicia, si se realiza desde una perspectiva meramente humana y, como tal, inevitablemente condicionada por una cierta moral, puede ser un impedimento para la realización de la verdad y de la belleza que, al estar más allá de nuestras concepciones preestablecidas, son divinas y como tales principio de armonía. 
     Esto, aplicado simplemente a las artes, es relativamente sencillo. La dificultad aparece en el momento en que lo que se intenta es hacer un arte de la vida, puesto que allí no hay separación entre dos ámbitos diferenciados. Es más fácil que un actor represente un personaje sobre el escenario, que para un ser humano vivir con la incertidumbre de si el mundo que habita es en realidad un simple escenario de teatro o tiene, por el contrario, entidad real. ¿Son más reales las intuiciones del corazón y los vislumbres de la inteligencia que las emociones y los sentimientos concretos que experimentamos? ¿Se puede vivir encontrando una consonancia entre los diversos niveles? 
     Es preciso aprender a vivir como el actor que aún y sabiéndose en un escenario no es indiferente al sufrimiento humano que inevitablemente padece en su actuación. Por eso el sentido del humor es tan importante: nos recuerda nuestra condición de simples actores destinados a desparecer de las miradas de los espectadores una vez el telón se haya corrido.  
    De todos modos, si son auténticos, el bien, la justicia, la verdad y la belleza no deberían estar separados.

Sobre la consciència: dues visions.


     "No sóc més cos que ànima, que poble, que món. Tot és una totalitat. Recuperar la consciència d'aquesta unitat és essencial. Aquesta recuperació, aquesta reconquesta no es pot fer per addició ni per una tria facultativa, sinó que ha de sorgir d'una nova presa de consciència en la qual descobreixo qui sóc amb tot el que sóc. Aleshores la interioritat deixarà de trobar-se en oposició dialèctica a l'exterioritat."

Panikkar, Espiritualitat, el camí de la vida, Fragmenta, 2012, p. 18


     "Marie pressentait quelque chose de savoureux, d'intime et de puissant qui allait s'accomplir. Et cependant le souvenir qu'elle avait gardé de cette expérience religieuse n'était point celle d'une passivité, comme si elle avait été saisie par quelque chose de plus fort qu'elle. Au contraire, cette salutation d'un être dont elle savait qu'il se tenait près de Dieu, dont elle savait que le nom voulait dire Force de Dieu, lui faisait prendre conscience qu'elle était souveraine en son fief. La conscience qu'elle avait d'elle même se trouvait confirmée."

Guitton, La Vierge Marie, Aubier, 1949, p. 40