Continúan los paseos con Queralt. Este mediodía de primavera salimos las dos a comprar y en menos de diez minutos Queralt ha conseguido seducir a todo el barrio. Entro en la carnicería y todos le dan la bienvenida, me preguntan como es que se sostiene así tan tranquila sobre mis hombros, si no tiene miedo, y si no se quiere escapar. Hasta una señora me pide hacerle unas fotografías a lo que no puedo decir que no. En menos de lo que canta un gallo, Queralt se ha convertido en una estrella y no se ha dado ni cuenta. Gracias, Queralt!
Este es un espacio para compartir escritos breves, reflexiones, testimonios de experiencias vividas, relatos o incluso algún poema ocasional... A este blog lo acompañará otro de la misma autora titulado "Pensar con otros", destinado a textos que, a diferencia de lo que sucede aquí, nacen de la lectura de otros textos o del visionado de películas o exposiciones. BLOG PROTEGIDO POR COPYRIGHT.
jueves, 26 de marzo de 2015
viernes, 20 de marzo de 2015
Breve reflexión sobre la mística y el lenguaje
La experiencia mística, tanto en Panikkar como en Krishnamurti (a pesar de hallarnos frente a dos autores que piensan de un modo muy distinto) se encuentra en la tensión que existe entre el esfuerzo de autocrítica y autocuestionamiento del propio pensar a través del lenguaje y el hacerse testimonio de un pensamiento genuino en el momento en qué este brota de la interioridad. Es allí donde lo más propio se convierte en lo más universal puesto que nos hace y nos permite reconocernos únicos.
domingo, 8 de marzo de 2015
Es
Descubrir que todo cuanto parecía ser un mero fruto de nuestra imaginación es realidad, es una de las cosas más conmovedoras que existen.
Tempus non fugit, ma non est!!
El éxtasis no es más que una manera de aprovechar bien el tiempo.
Happy Sunday!
Happy Sunday!
martes, 24 de febrero de 2015
De los dones y la concienca
Una conciencia elevada no consiste en poseer más o menos dones, sino en saber aplicarlos y convertirlos en lo que son: algo dado. Una conciencia que disponiendo de muchos dones no se hace capaz de darlos, es siempre inferior que aquella que teniendo menos los da todos. Y toda conciencia se hace igual a otra en la medida en que da todo lo que tiene. No poseer absolutamente nada: la conciencia nace aquí.
lunes, 23 de febrero de 2015
miércoles, 18 de febrero de 2015
Ellos
Regresaron de un largo viaje al borde del abismo.
Una mañana de invierno, devorados por las
olas resplandecientes. Era miércoles y el sol se reflejaba en los rostros de
los marinos. Habían oteado las últimas
estrellas, y emergido en silencio del corazón de la noche. Tantas veces
olvidados de la vida, del sol o las tormentas. Atrapados en seguridades
inciertas, lejos del aire, de la lluvia, del cielo, del mar y las montañas,
apresados en sus ritos y funerales, incapaces del sí desnudo y doloroso a la vida.
Yo era una de ellos, cobarde y anodina, agazapada detrás de
una pantalla, refugiada en obligaciones sin sustancia, temerosa del contacto
con la brisa o del calor de los rayos en mi cara. Temible cobardía, incapaz de
escoger entre la muerte o la locura, locura o poesía: poseía.
Ahora comprendo aquella frase tantas veces repetida por uno
de mis maestros, “¿para qué poetas en tiempos de penuria?” Porque ellos, solamente
ellos, se hacen capaces, por un imperativo honesto y lleno de coraje, de
regresar a los orígenes auténticos, beber de las fuentes de nuevos manantiales
que ningún otro humano ha probado todavía, el coraje de mantenerse a la intemperie
sin protección y sin refugio alguno. Y yo, ¡cobarde!, cuánto tiempo derramado y
perdido entre las maletas de viaje, que no he sabido abandonar a tiempo, aunque
queda todavía algo de tiempo por delante.
Caminar a la deriva sin guía por el firmamento, acaso
guiados por aquel firmamento mismo, sin identidad ni firma. Números de una
serie que ha salido de la fila, abandonándose al frío invierno, y al extremo
calor en las mañanas de verano. Números que han perdido el DNI, pero saben al menos que ellos no corresponden a los nombres que les pusieron. Valientes perdedores de identidades
ficticias que al perderse buscan hacerse idénticos a sí mismos, lo que equivale
a hacerse nadie.
¿A todos les ocurre? ¿Todos sienten la conmoción de la
intemperie a la que sigue un llanto incomprensible y (¿por qué ocultarlo?) cristalino? ¿Ese que en el momento en que la roca se parte y de nuevo el corazón deja oír
sus latidos, somos incapaces de concebir, porque es tan lejano, tan suave, tan
fino y tan cercano, que nos reconocemos indignos?
Solamente los insumisos alcanzan a veces un corazón de carne
que respira, sienten abrirse las cortezas de los árboles y contemplan exhaustos
sus anillos, hasta que allí, en el centro, vislumbran en el fondo sus raíces.
Y en la rama del árbol, un pájaro que mira.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)