domingo, 3 de abril de 2016

Volar sin huir


     A veces me pregunto por qué los humanos preferimos ser adulados que amados. Por qué el auténtico amor nos asusta al mostrarnos lo que somos sin esperanzas ficticias que apuntan a la mirada de los otros. Porque el amor jamás es ambiguo sino generoso, abierto y claro. Y donde la ambigüedad se impone, por bella que sea la máscara tras la cual habita, huye despavorido, el amor.
     Tras la máscara de la ambigüedad se esconde el miedo a ser descubiertos también en nuestra humanidad, que es limitada y herida, único lugar donde quizá pueda brotar un día la auténtica luz divina.
      No hay más: mirar a la cara y de frente, desde la vulnerabilidad, sin perder el valor verdadero a ojos de lo infinito. Nada más. La sonrisa que queda cuando tras los desengaños vuelves a encontrarte contigo en paz y serenidad.


Dedicado a todas aquellas personas que con inteligencia y una generosidad sin límites encuentran el modo de poner sus dones al servicio de los demás.

sábado, 2 de abril de 2016

Luces


    Hay luces que deslumbran, que despiertan en nosotros una gran agitación; luces que nos llevan a querer poseer de inmediato aquello que las suscita. Son luces semejantes a las del reflejo deslumbrante del sol sobre la superficie del agua, superficie cuyo resplandor alcanza nuestra retina pero que no es ni tan sólo metáfora de nuestra alma porque procede de un reflejo exterior. Hay luces como las del reflejo que produce el calor en la carretera, que nos parece agua, pero son simples espejismos. Hay muchos tipos de luz.
      Pero hay una luz, la más clara y diáfana, que emerge desde nuestro interior más profundo y que, desde allí, a su vez, nos alumbra. Es una luz transparente que nos ayuda a comprender el sentido de nuestra vida, que nada tiene que ver con la idea de piezas que encajan, sino con la posibilidad de dar, de darse y de acoger. Un sentido que es concepción intelectual pero no intelectualización de la vida. Un sentido semejante al de la herida de la que emana sangre y agua, agua que es luz que nutre, nos nutre: somos nutridos por esa misma luz que nace de nuestro interior profundo. Y es una luz que pacifica y serena, sin adormecer, que calma y despierta no tanto los sentidos como el sentido interior. Reconocemos en esa luz la mirada del niño que despierta a la claridad del día, sin pasado ni heridas previas, limpio de todo antes o después, recién nacido y naciendo, constante, a la vida.  

viernes, 1 de abril de 2016

Sin huida

A veces me pregunto
por qué los humanos
preferimos ser adulados
que amados.

Por qué el auténtico amor
nos asusta
al mostrarnos lo que somos
sin esperanzas ficticias
que apunten a la mirada
de los otros.

Porque el amor jamás es ambiguo
sino generoso, abierto y claro.

Y donde la ambigüedad se impone,
por bella que sea
la máscara tras la cual habita,
huye despavorido,
el amor.

Tras las máscara
del silencio ambiguo
se esconce el miedo
a ser descubiertos
también en nuestra
humanidad
que es limitada y herida
único lugar donde quizá
pueda brotar un día
la auténtica luz divina.

No hay más:
mirar a la cara y de frente
también con los ojos del cuerpo
que las lágrimas irritan
sin perder su valor verdadero
a ojos de lo infinito.

Nada más.

La sonrisa que queda cuando
tras un nuevo desengaño
vuelves a encontrarte contigo
en paz y serenidad.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Palabras sin por qué


Silencio de musgo tierno
en esta noche infinita.

Ha caído lluvia de los ríos,
árboles bajaron del cielo,
raíces crecen invertidas
en el alma de un espejo.

Miras sin tiempo la herida
mientras gotas,
lágrimas de silencio,
deslizan su tacto de fuego
desde el interior de tu cuerpo.

Un cuerpo ligero y tan vivo
que late acercando las nubes
al sentir el tacto de la hierba
la música de los días,
claridades que despiertan.

Músicas que no cesan,
el firmamento infinito.

Lágrimas que no piensan.

Fluctuaciones sin sentido.

Silencios, comienzos y días,
de canciones sin heridas,
con cánticos, sueños y puertos
de barcos que no aterrizan.

Atraviesan universos
los órganos que ahora palpitan.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Haikus primaverals


Empremptes d'ocell
sobre el fang tou, trencadis
una flor creix




Largo camino
la marea viene y va
¡orillas del Po!




La petita flor,
una verda extensio
de musica i vent




Aguas que mecen
barcas sobre la arcilla
¡las cien mil grietas!




El groc de la flor
prop de la carretera,
anonima llum




Entre las casas
vigilante está la flor
¡un prado verde!





domingo, 20 de marzo de 2016

¡Regalos de primavera!



Regalos inesperados
de espacio
silencio 
y luz. 

La carretera se abre
hacia un horizonte infinito
que otorga pausas y silencios
al ritmo torpe de los tiempos.




Construyo la identidad
a través de puentes de cerezos.

Dibujas una silueta invisible,
¡navegante indómito, incierto!
al sentir el tacto de la tierra,
raíces que crecen
hacia una luz más intensa 
y una caricia más tenue.

La luna observa y se mece.

Y en el rumor de los ríos
que nacen desde ojos heridos,
 rayos atraviesan las hojas
de árboles que ya florecen.

martes, 15 de marzo de 2016