lunes, 21 de septiembre de 2015

La espera infinita


La espera infinita
a lo que no llegará nunca
a lo que en realidad nunca ha sido.

La espera al momento preciso
en que pronunciarás la palabra justa
dirás un sí firme y nítido
no: “cuando yo quiera”
si no: "porque tú has querido."

Tomarás lo que ha llegado
como un regalo bendito
sin exigir ni esperar nada
en una espera infinita.

Y verás nacer el fruto
de tantos siglos de incertezas.

Y volverás a ver en tus silencios
los anhelos más profundos
que por fin han izado sus velas
lejos de la cobardía
de quien no sabe transitar
por caminos que se hacen a ciegas.

Tu caminar serán pasos
firmes hacia un gran vacío
al que saltarás sin pensarlo
donde te entregarás sin rechazo
a lo inmenso desconocido.

Y entonces verás tu nombre
impreso en letras doradas
gracias al hierro candente
que por fin habrás encendido

Y lo cubrirás con la arena
de una playa, en el desierto
donde por fin desaparecerás 
como un punto en el horizonte
y escribirás la palabra olvido.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Camarada


Lo ha visto sin saberlo
o sin haberlo visto 
lo supo.

Ya fuera ciego
sabio lector
o ignorante

¿habló sin saber
y luego supo
o dijo lo que ya sabía?

***

Si no realizó nunca el viaje
no fue por temor a abandonar
bajo la lluvia el refugio.

Fue sólo la escasez de plata 
y su faltriquera vacía
lo que pese al noble linaje
le impidió atravesar esta tierra
y, en el momento preciso,
alcanzar el país lejano
en que los hombres de blanco
atraviesan cómo águilas las nubes. 

Mas pronto comprendió 
nuestro anónimo amigo 
que aquel obstáculo aparente
era también una puerta
hacia el firmamento infinito.

lunes, 20 de julio de 2015

Pintar


Es curioso, pero a pesar de no haber pintado nunca, o casi nunca en mi vida, siempre me sorprende y fascina reencontrarme con este pequeño cuadro: 


detrás del cual está escrita la fecha, un 24 de noviembre de 1993, y el título: En lo más profundo del sentimiento.




Me sorprende también encontrar una cierta similitud con esta imagen, que aparece en la portada del libro del Maestro Eckhart, El fruto de la nada (Siruela, 1998):




jueves, 9 de julio de 2015

Soc aquí

                                 

                 
 

Entre oliveres que agiten
els seus braços de plata
contemplo com s’escorre
la pols del camí.

La lluna blanca es retalla
en el cel del migdia.

Lleugeres dansen les pedres
sota la tramuntana.

I ara que em sento ànima d’aigua
entre el cel que em sosté
i la terra que m’enlaira
descobreixo allò que desconec:
la meva pròpia casa.





Camins



Tornar a sentir el tacte de l' olivera seca
sobre camins de sorra, entre blat i olor a fem.

Veure la terra que m’envolta
i de sobte
descobrir amb alegria i amb tristesa
que ara la veig per primer cop.

Tinc encara una vida per conèixer-la.

La joia que cercava,
després del proper tren,
a un aeroport perdut
o a l'altre costat de la vorera
es troba a la sorra del camí
que incansables trepitgen
les rodes de la bicicleta.

Tot és aquí.





   

Baladres



                                      

S’han acabat els viatges, els plors i les fugides.

He decidit quedar-me aquí.

Decideixo tornar a trepitjar
la pols del camí.

Cada dia.

Sentir la presència dels arbres
l’olor dels baladres
la suavitat de les oliveres
que m' acompanyen.


No necessitar ningú per ser qui sóc
i malgrat tot
acollir amb agraïment
tota la companyia.

Tornar a sentir la pols del camí cada dia.

Sí.

Però també la suavitat de l’aire,
del cel blau i de les flors.








miércoles, 8 de julio de 2015